jueves, 25 de noviembre de 2010

CONCLUSIÓN

...La mujer con aquella angustia interior, va tan rápidamente como le es posible a Eliseo. Este la ve a distancia y comprende que algo malo le ocurre y envía a su siervo Guejazí para que corra a ayudarla; pero ella no está satisfecha con esto y responde al criado que solamente volverá a casa si Eliseo la acompaña.
Ella siente que antes de tener al hijo estaba satisfecha con la situación de su vida; no había pedido un hijo a Eliseo, pero ¡ahora lo echa tanto a faltar! Siente que el único que puede ayudarle es aquel hombre que fue el instrumento de Dios para comunicarle, proféticamente, que tendría este hijo. Ella había atendido con gran cuidado a Eliseo y espera que él tam¬bién querrá atenderla de un modo total. Eliseo va con ella. Al llegar a la casa, igual como Elías hizo antes, Eliseo se extiende sobre el pequeño cuerpo del niño y lo resucita.
La sunamita recibe a su hijo por milagro por segunda vez. Primero le recibió como un don de Dios, por su nacimiento; ahora lo recibe como resucitado. Ya no necesita preparar un funeral, sino una fiesta.

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